Tizayuca es una ciudad muy próspera, donde hay muchas industrias, calidez de sus habitantes y que en conjunto con su acervo histórico se funden para mostrarte en todo su esplendor “LA PUERTA DEL ESTADO DE HIDALGO”.
Se encuentra a 52 kilómetros de la Ciudad de México por la Carretera México - Laredo y a 30 minutos de la capital del estado Pachuca. Tizayuca se instituye como pueblo en el año de 1527 y fue hasta el año de 1826 cuando es reconocido como Municipio.
Ha sido el marco de un importante centro cultural en el desarrollo histórico de la región noroeste del Valle de México.
Cuenta con una enorme tradición: amalgama costumbres indígenas prehispánicas, españolas coloniales y mestizas actuales que se manifiestan en las formas de vida de sus habitantes.
El Patrimonio cultural está muy arraigado por los sucesos históricos del ejido de Tizayuca, una lucha por las tierras donde se inició el movimiento agrario de esta región.
Hoy Tizayuca le apuesta al Turismo por la construcción de importantes desarrollos en sus alrededores, como lo son: “El Proyecto Plata y el complejo del Arco Norte” que influirán en la apertura comercial de nuestro territorio, aunado a la intensa difusión de sus talentos Artísticos, Artesanales, Gastronómicos y Culturales que a través de la “Red Intermunicipal Unidos por el Turismo y la Cultura” retoman mayor presencia generando identidad entre los pueblos.
Tizayuca es una localidad cuya historia se remonta quizás al Preclásico Medio (alrededor de 800 años a.C.) cuando incipientes asentamientos de grupos humanos, se establecieron en la región, dejando vestigios arqueológicos – figurillas y cerámica-, que dan cuenta de su modo de vida y de su subsistencia que se basaba en la caza, pesca y recolección, además de la agricultura.
En Tizayuca, la organización político-territorial estaba determinada por la ideología dominante, así como por la organización económico-política, de la que formaba parte. Ya hemos mencionado que fue sujeto de la Triple Alianza y tributario directo del Acolhuacan, constituyéndose en un ALTEPEME CALPIXQUE con una estructura social determinada por las relaciones entre señores (Tetecuhtin) y gente común (macehuales).
Podemos señalar que Tizayuca, en el período inmediato anterior a la Conquista, estuvo dividido en Calpullis, que constituyeron su base productiva y su forma de organización territorial, los cuales se mantuvieron durante la colonia transformados en barrios, organización que subsiste hasta la actualidad. Sin embargo, los nombres de los barrios sufrieron modificaciones y de los cinco barrios (Calpullis) originales, sólo tres conservan su nombre prehispánico, son: HUICALCO (Hueycalco), ATEMPA (Atempan) y CUXTITLA (Coztitlan); dos más cambiaron su nombre indígena por uno en castellano, nombrándose: EL PEDREGAL Y NACOZARI.
Es muy importante señalar, que gran cantidad de tierras, tanto de TIZAYUCA, como de Tolcayuca y de muchos otros pueblos, fueron adquiridas en la década de 1580 por la vasta hacienda de Sta. Lucía perteneciente a los Jesuitas, la que posteriormente sería comprada por Don Pedro Romero de Terreros, el Conde de Regla.
De acuerdo con la memoria colectiva, durante La Guerra de Independencia, la población de Tizayuca, sufrió constantes ataques por grupos de bandoleros que bajo la excusa de su participaci
De origen humilde, es curioso saber que a los ocho días de nacido su pueblo fue atacado por los insurgentes, y en el segundo de estos ataques fue abandonado, aunque puesto a salvo minutos después.
Cursó estudios elementales en Tizayuca, pero a los 11 años de edad, la guerra de independencia destruyó la corta fortuna agrícola de su padre, y tuvo que ser llevado a ayudar en la librería de su tío don Mariano Galván Rivera - Célebre editor del calendario Galván - en la Ciudad de México.
En esa librería fue muy estudioso y orientó sus inclinaciones literarias, se informó sobre la literatura española y aprendió latín, francés e italiano y escribió sus primeras composiciones a fines de 1834 y principios de 1935. Para ello tuvo gran influencia su trato con los más distinguidos literatos de aquella época, entre los que sobresale Don Francisco Ortega, que les señaló a los clásicos latinos. Se cuenta que escribía por las noches, pues en el día trabajaba. En la academia de San Juan de Letrán –establecida en junio de 1836- lo recibió entre sus socios, y ahí se reúne con Quintana Roo, Carpio, Pesado, Ortega, Payno, Ignacio Ramírez, Fernando Calderón, etc.
Desde 1838, dirigió el periódico calendario de las señoritas Mexicanas que publicó su tío Galván Rivera, y en el que recogió los trabajos literarios presentados a la academia de Letrán, algunos poemas, piezas teatrales y distinta literatura de otros autores y de él mismo. El 6 de junio de 1842 se embarcó hacia Veracruz con rumbo a la Habana, a donde llegó el día 14; y el día 25, cuando parecía disfrutar de salud, murió al atacarle la enfermedad del vómito negro. A pesar de haber muerto demasiado joven, fue considerado el poeta nacional, tanto por su temática, como por la solidez de sus composiciones.